Guatemala es, sin
duda alguna, la primera experiencia mochilera al 100% para mí, la aventura acá
comenzó desde que llegamos a suelo chapín. Espero que en las próximas líneas
pueda resumirles la maravillosa experiencia que fue para mí este viaje, donde
aprendí tanto, crecí tanto, conocí tanto, que en un simple review de 1 hoja y
un tanto más me queda corto para poder dar cabida a toda la experiencia
completa.
Les comento que
este viaje fue distinto porque mi compañero de viaje Marco, quien además
también es miembro activo de esta comunidad, y mi persona decidimos hacerlo de
una manera a la que no estábamos acostumbrados, alquilamos un automóvil,
pasamos al super mercado por provisiones y nos aventuramos en un viaje hacia lo
más recóndito de Guate, desde Ciudad hasta Petén (más de 500 km y más de 10
horas de viaje sin parar), pero el camino si bien es cierto nos iba dando
señales de lo emocionante que estaría todo el tour, por lo que seguimos
convencidos de algo épico.Nuestra primera parada significativa fue para pasar la noche en un pequeño hostel en la isla de Flores, donde llegamos muertos de cansancio directamente a dormir. Al día siguiente rumbo a Tikal, teníamos muchísima expectativa con lo que nos íbamos a encontrar, no fue para menos, es impresionante, uno queda simplemente maravillado con lo colosal de las estructuras, la tranquilidad, la paz que se respira en este lugar. Acá esperamos la noche y acampamos en el camping (muy seguro, además de que cuenta con baños y restaurante cerca), para seguir nuestro camino al día siguiente a las 4 de la mañana.
La segunda parada
significativa fue en el poblado de Rio Dulce, donde desayunamos las deliciosas
tortillas, dimos un tour por el lago Izabal con un guía local muy amable, quien
nos explicó todo con lujo de detalles. Seguimos nuestro rumbo hasta Antigua,
donde descansamos en un hostel local para al siguiente día dar un tour por toda
la ciudad colonial, está demás decir que es hermosa, vale la pena sacar un día
del viaje para poder conocer todo lo que ofrece esta linda ciudad, además de ir
al Cerro de la Cruz y a Hobbitenango es casi obligatorio ¡y muy cerca del
centro! (si acaso unos 10 o 15 minutos).
Además de estos
tours también hicimos escala en el pueblo de Panajachel, donde era obligatorio
ir a dar un paseo en kayak por el lago Atitlán, majestuoso por donde se le vea,
tiene vistas impresionantes de muchos volcanes, por lo que hay que aprovechar
para tomar muchísimas fotos.
El ultimo día lo
pasamos en la Ciudad de Guatemala, lamentablemente era domingo, por lo que no
pudimos ir a muchísimos edificios históricos que permanecen cerrados este día
hasta cierto horario, sin embargo, pudimos ir a la plaza central, ver distintas
actividades que reúnen gran cantidad de espectadores, se podía ver claramente
los diferentes grupos entre una actividad y otra, había para todos los gustos
definitivamente. Además, visitamos el zoológico, es hermoso y super barato, hay
muchos animales que vi por primera vez en mi vida.
En un resumen muy
puntual, Guatemala se presta para una experiencia única, la combinación de
pueblo y ciudad nos encantó, la gente es muy amable y servicial, siempre
dispuesta a ayudarnos en todo, la comida estuvo muy bien, probamos de todo un
poco, siendo a mí en especial las tortillas lo que más me gustó, hay que tener
mucho cuidado con los túmulos (reductores de velocidad en la carretera), ya que
son enormes y no estábamos acostumbrados, por lo que en más de una ocasión
tuvimos sobresaltos cuando los topábamos de repente.
El tráfico pesado
en la ciudad es en la mañana, al medio día y en la tarde, por lo que, si como
nosotros desean alquilar un auto, deben evitar estos horarios para manejar, ya
lejos de la ciudad no tuvimos ningún inconveniente.
Traten de prestar
atención en cada pueblo que vean, al menos desde lejos, como decimos nosotros,
darse un “baño de pueblo” no cae nada mal y se conoce muchísimo sobre sus
habitantes.
Apoyen siempre lo
local, los pequeños empresarios que están vendiendo en los pueblos muchas veces
gracias a los souvenirs es que logran llevar un pequeño sustento a sus casas,
nunca está de más un llavero, una escultura, etc., nos traemos un bonito
recuerdo y les ayudamos. Además de esto la comida, traten de probar siempre los
platillos típicos, es un roce cultural muy rico.
Nos quedó
pendiente subir algún volcán, tienen que subir alguno, hay muchos super
accesibles y la vista es hermosa.
Utilizamos la aplicación
de Hostel World para reservar los diferentes lugares donde nos quedamos, es muy
fácil de usar y muy práctica, el precio promedio de habitación compartida
rondaba los $11, es un país muy barato para mochilear.
Por último,
quiero recalcar algo, el único problema que encontramos que tiene Guate es que
al ser taaan grande y al tener tantas maravillas hacen falta al menos 2 o 3
visitas para poder abarcar todo.
Pd. En realidad,
no nos molestaría tener que ir unas 100 veces de ser necesario. (¡Guate es un
chuzo!)
Jean Carlo Fernández, Aldea Mochilera.





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